¡COVID Mental!
Hola de nuevo, sin ánimos de pecar por pasar como psicólog...

Me encanta la compañía discreta de mis cuadros… alardeando siempre de su propia identidad.
Hablan si quieres hablarles… siempre con honestidad, jamás les he enseñado sobre la falsedad…
No requieren alimentos, se nutren de energía y de momentos…
Observadores perennes… ¡Conmigo están! Algunas veces desean ser humanos como yo, y unas tantas veces yo anhelo ser un cuadro como ellos…
Sin embargo, mi corazón tiene dos hogares. Durante años, mi «otra vida» ha transcurrido entre algodones y pequeñas sonrisas en El Palacio del Niño. Allí he aprendido que la ternura es otra forma de arte. Vender ropa de bebé no es solo un negocio para mí; es acompañar la llegada de la vida con el mismo afecto con el que trazo una pincelada.
Hoy, estos dos caminos se encuentran y se fortalecen. No camino sola: en esta aventura de El Palacio del Niño, mi esposo Francisco Salas y nuestra perrita Mia Anastacia Salas Besereni —nuestra «Jefa de Alegría»— son mi mundo y mis fieles compañeros. Juntos, con los años de experiencia que nos respaldan y el amor que nos une, hemos decidido fusionar ambos conceptos para ofrecerte lo mejor de nosotros en un mismo espacio Online. Porque tanto un cuadro como una prenda delicada buscan lo mismo: abrigar el alma y embellecer nuestro entorno.
Aquí encontrarás mis dos pasiones, unidas por el deseo de ofrecerte algo auténtico, con el cariño de siempre y la visión de quien cree que todo se puede reinventar.
La capacidad de reinventarse, está en tus ideas… ¡Principalmente en que puedas creer en ellas! g.b
-¡Enhorabuena! Es un honor ser participe de este proyecto q...
